“Dios es alegría infinita”

           El Monasterio Santa Teresa de Jesús de los Andes, primer Monasterio de nuestro Instituto, fue fundado el 25 de Marzo de 1991 en San Rafael Mendoza, Argentina, De él salieron las primeras fundaciones de comunidades contemplativas a Estados Unidos, Italia, Brasil, y Perú.

 

          En el Acta fundacional nuestro Padre Fundador decía:

“El Monasterio tendrá como titular y patrona a quien floreció en santidad del otro lado de la cordillera: la Beata Teresa de los Andes. Y ha de ser un signo de la hermandad que debe unir a ambos pueblos: chileno y argentino.

        Estas hermanas nuestras en el corazón de la Iglesia deben ser el amor, de tal modo, que pueda decirse que sus biografías ya están escritas al identificarse sus vidas con el Himno de la Caridad del Apóstol (1Cor 13), dando siempre testimonio que “Dios es alegría infinita” (B. Teresa de Los Andes). Y si son el corazón de la Iglesia, con mayor razón deben ser consideradas por todos los miembros de nuestras congregaciones como el corazón de las mismas, siendo fuente de alegría para todos.”

  Originariamente, las primeras contemplativas vivían en una casa adaptada en la misma finca donde se encuentra el actual Monasterio.  El edificio nuevo que ocupan ahora fue inaugurado el 21 de noviembre del 2005.
           El P.Buela confió a este Monasterio la intención particular de pedir por la paz en el mundo:

         “Todos los cristianos son llamados insistentemente, para que haciendo la verdad en el amor (Ef 4, 15) se unan con todos los hombres verdaderamente pacíficos para implorar e instaurar la paz”, Gaudium et spes, 78. 

        La patrona es Santa Teresa de los Andes (1900-1920), virgen, Carmelita Descalza chilena que llevó una vida muy breve y de gran santidad. La santidad de su vida resplandeció ya en sus primeros años de vida en los actos del día a día y en los ámbitos más cotidianos: la familia, el colegio, las amigas, los inquilinos con quienes compartía sus vacaciones y a quienes, con celo apostólico, catequizó y ayudó. Ingresó a la vida monástica el 7 de mayo de 1919 y perseveró en ella hasta su muerte en 1920. Esta vocación fue el último peldaño de su ascensión a la cumbre de la santidad. Sólo once meses fueron suficientes para consumar su vida totalmente cristificada.
           Ella es para la humanidad una prueba indiscutible de que la llamada de Cristo a ser santos es actual, posible y verdadera, y se levanta ante nuestros ojos para demostrar que la radicalidad del seguimiento de Cristo es lo único que vale la pena y lo único que hace feliz al hombre. Teresa de Los Andes, con el lenguaje de su intensa vida, nos confirma que Dios existe, que Dios es amor y alegría, que Él es nuestra plenitud.

            Como todo Monasterio de nuestra Familia Religiosa el día transcurre entre la oración (la Santa Misa, el canto del Oficio Divino, el Santo Rosario, etc.), la Lectio Divina, el estudio y el trabajo. Entre los trabajos que realizamos contamos con ornamentos y ajuares litúrgicos, velas para el oficio litúrgico, cirios de Pascua, pintura y restauración de imágenes, rosarios, escapularios, artesanías en cajas de madera, cuadros, etc.

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Instituto Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará