Monasterio Santa Sofia

         La misión de nuestro Instituto en Ucrania comenzó en 1999, en ese entonces se dio inicio a la rama oriental. Fuimos acogidas por Monseñor Sofrón Mudryj, obispo de la Eparquía de Ivano Frankivsk de la Iglesia Grecocatólica Ucrania. Era el tiempo del renacimiento de esta Iglesia que había sufrido cuarenta años de persecución.

          Desde los inicios Dios bendijo esta misión con vocaciones, el don más precioso que tenemos. Por ellas nuestros superiores han velado siempre por su formación y perseverancia.  En veinte años de presencia en Ucrania  nuestras misioneras movidas por el espíritu que anima a nuestra Congregación han iniciado diversas obras apostólicas: de misericordia, catequesis, enseñanza en las escuelas, parroquias, ejercicios espirituales, imprenta, traducciones, medios de comunicación, incluso un Monasterio de vida contemplativa. Todas estas obras crecen cada una en sí misma y todas en conjunto cuando crecen sus miembros en santidad personal y en unidad como Congregación.

          El Monasterio es una obra más de la Provincia que la enriquece aportando grandes beneficios: “Dentro de la finalidad de nuestra familia religiosa del Verbo Encarnado, evangelizar la cultura prolongando así la Encarnación, las contemplativas, con su vida, quieren fundar en el unun necesarium (Lc. 10,42) toda la obra del Instituto, pues las religiosas dadas únicamente a la contemplación, contribuyen con sus oraciones a la labor misional de la Iglesia” (RM, 2).

             Fundación del Monasterio

 

            En la ciudad de Burshtyn a 45 km. de Ivano Frankivsk, en un antiguo edificio cuya construcción data desde 1846, las hermanas de la Caridad de San Vicente de Pauli, venidas desde Cracovia, durante cien años se dedicaron a la atención a los enfermos y a la educación de niñas huérfanas. Ellas administraban los trabajos de un terreno de 14 hectáreas ayudadas por la gente del lugar. En 1946, finalizada la segunda guerra mundial, cuando se estableció el régimen soviético, el edificio fue expropiado por el nuevo gobierno y las religiosas debieron dejar la misión. Desde entonces hasta el año 2000, el edificio fue en parte transformado y en el último período funcionó como hospital para enfermos de tuberculosis.

          Cuando la Iglesia recuperó esta propiedad, el antiguo convento y una hectárea y media de terreno, le fue propuesto a nuestra Congregación para darle continuidad a la vida religiosa en este lugar. El edificio estaba muy arruinado y en el terreno había un gran basural de varias decenas de años.

           En abril de 2007 estando de visita el padre Buela en Ucrania nos alentó a aceptar esta propuesta de Monseñor Mudryj. ¡“Hay que comenzar”! - nos dijo, “hay que renovar este lugar para mostrar que la Iglesia continúa haciendo grandes obras como antiguamente”. Ese día las novicias le regalaron un cuadro pintado de la Virgen de Luján y él nos lo entregó diciendo - ”yo quiero regalar esta imagen al futuro Monasterio en Ucrania, Ella ya es la primera Fundadora de este monasterio”.

 En las tratativas con los dos Obispos, Monseñor Sofrón Mudryj (emérito) y Volodymyr Vyjtyshyn (nuevo obispo ordinario), en vistas a esta obra vieron la conveniencia de la presencia de dos comunidades: una contemplativa y una apostólica, para una mejor atención y acogida de los fieles . Este testimonio de la vida religiosa en las dos dimensiones del amor a Dios y al prójimo sería mejor para el trabajo de la evangelización.

  El día 8 de mayo del 2008, fiesta de la Virgen de Luján, se dio comienzo a los trabajos de la reconstrucción, ¡junto a Ella  estaba San José!. En agosto de este mismo año se comenzó con la comunidad de hermanas apostólicas.  El día 22 de setiembre del 2009 se concreta la fundación de la comunidad contemplativa. Era un día soleado de otoño, Burshtyn estaba de fiesta, habían más de 500 fieles, y entre los invitados especiales nos acompañaban el Padre Buela, la Madre Maria de Anima Christi, los Obispos de la Eparquía de Ivano Frankivsk, la Superiora provincial de las hermanas de

la Caridad de San Vicente de Paoli, quien representara a la Orden fundadora. Durante la homilía el Obispo, refiriéndose a esta nueva fundación dijo: en este momento la Eparquia de Ivano Frankivsk y la Orden de la Caridad de San Vicente dejan en manos de la Congregación del Verbo Encarnado esta obra comenzada para darle continuidad en la Iglesia.

        Las dos comunidades contemplativa y apostólica, compartieron la misma casa durante un año, y se organizaron para cumplir cada una con sus actividades específicas.

 La intención de oración del monasterio en Ucrania es esta: Para que los católicos aprendan a respirar con los dos pulmones: el Oriental y el Occidental. En otras palabras: para que los cristianos sepan vivir con auténtico espíritu católico, del cual los distintos ritos son símbolo de la riqueza de la Iglesia y no causa de división fraterna. Esta intención tan importante, será un enriquecimiento para los mismos miembros de nuestra Familia Religiosa. 

        El monasterio lleva el nombre de” la Santa Sofía”, fue propuesto por el padre Buela con el deseo de que en el nombre se recordara el misterio de la Encarnación, el misterio principal de nuestra Congregación. Sofía en griego, significa “Sabiduría de Dios”, indica la persona de Jesucristo, la Sabiduría de Dios Encarnada. 
         En los años 1036-1037 el rey Yaroslav Mudryy construyó en Kiev un templo del mismo tamaño que la Santa Sofia de Constantinopla y lo consagró en honor de la Santa Sofía, Sabiduría Divina. Existe un ícono llamado “De la Sabiduría de Dios Sofía”. En este ícono está representada la Madre de Dios con su Hijo, la Sabiduría Divina, en Ella encarnada. De él habla el libro de los Proverbios 9, 1: “La Sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas”. La casa señala la Virgen María, que llegó a ser la morada del Hijo de Dios.
          También este nombre está relacionado con el testamento del Patriarca Joseph Slipyy, quien se refirió a la Basílica de Santa Sofía en Roma de este modo: “Os dejo esta Basílica como signo y símbolo de los templos ucranianos destruidos y deshonrados, entre ellos nuestros testigos más importantes – templos testigos de la fe cristiana de nuestros ancestros, la Basílica de Santa Sofía en Kiev y la basílica de San Jorge en Lviv! Que esta Basílica de Santa Sofía sea para vosotros signo del renacimiento y construcción de nuevos templos en nuestra tierra natal y acicate para la edificación de templos a Dios en los lugares donde vivís!” .
         La Basílica de Santa Sofía, según el Patriarca Joseph Slipyy, tiene un doble significado: en primer lugar  por llevar el mismo nombre que la Sofía de Kiev, simboliza las raíces cristianas de Ucrania, ya que la Sofía de Kiev es símbolo del fuerte cristianismo de la Rus de Kiev, de los grandes reyes cristianos reformadores, de quienes queremos perpetuar la tradición. En segundo lugar  es símbolo de indestructibilidad del templo de Dios a pesar de las persecuciones a la Iglesia.

          Nuestra vida cotididiana está enmarcada por la oración personal y comunitaria. Es nuestro deseo vivir y dar testimonio de “la primacía del amor a Dios y el valor de las virtudes mortificativas del silencio, penitencia, obediencia, sacrificio y amor oblativo” (RM, 13). Nos ofrecernos en sacrificio a Dios como en intercambio de amor, reparando por los pecados propios, y de todos los hombres del mundo implorando perdón y misericordia para todos. 
           Lo específico de nuestro monasterio es la liturgia de rito bizantino. Rezamos todas las horas litúrgicas indicadas en el derecho propio de la Iglesia Greco Católica Ucrania;  asumiendo, con el debido discernimiento y de acuerdo a nuestro carisma, las tradiciones de la vida monástica oriental.  
             Nuestras hermanas han ido desarrollando el trabajo manual en diversos ámbitos:
-     la costura y el bordado de ornamentos litúrgicos, 
-    la preparación de “prósforas” (pancitos que se usan en la Divina Liturgia para ser consagrados), 
-    realización de rosarios de la devoción a la Virgen y el rosario de tradición oriental (chotka)según la devoción de la “oración de Jesús”,
-    la huerta, 
-    el jardín,
-    la iconografía
             Otros trabajos en colaboración con la comunidad apostólica de este Monasterio son:
-    la predicación de ejercicios espirituales para laicas,
-    redacción e impresión de literartura religiosa,
-    traducciones. 
           Un momento importante del día es la vida comunitaria “de tal modo que cada monja encuentra en las demás la necesaria ayuda para entregarse íntegramente a Dios” (RM, 76). Durante la recreación es importante el diálogo comunitario y el sincero espíritu de familia. 

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Instituto Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará