Monasterio Nuestra Señora de Sheshan

         

           El Monasterio fue fundado el pasado 27 de abril del 2018. Fue una gran alegría el poder concretar esta fundación monástica, tan esperada desde hace más de veinte años. Es el primer monasterio de Nuestra Familia Religiosa en Extremo Oriente. 

            Con su vida de trabajo y oración, mediante las alabanzas del Oficio Divino, la vida en la celda, las penitencias y los sufrimientos, uniéndose al Santo Sacrificio del Divino Redentor y por medio de María Santísima, estas contemplativas quieren poder atraer abundantes bendiciones celestiales sobre el pueblo chino y sobre toda Asia.
 

     La comunidad monástica está bajo el Patrocinio de Nuestra Señora de Sheshán. El Santuario de Nuestra Señora de Sheshán es el más grande de Asia Oriental y se encuentra en el distrito de Song Jiang, cerca de la gran metrópoli de Shang Hai. He aquí una breve reseña de la historia del Santuario:

            En el año 1863 el Superior de los Jesuitas en Shang Hai compró la parte sur de la montaña de Sheshán, desde la cual se ve un bellísimo panorama y un bosque de bambú. Allí se construyó una casa de reposo para los Jesuitas, y junto a ella una pequeña capilla. Comenzaron los trabajos para la construcción del Santuario. El 1º de marzo de 1868, el entonces Obispo de Shang Hai, Mons. Adrien Languillat SJ, consagró la capilla y bendijo la imagen de María Auxilio de los Cristianos.

           Durante el ataque de los rebeldes del ejército de Tai Ping, el superior de la comunidad jesuita de Shang Hai, p. Gu Zhen Sheng, subió a la montaña de Sheshán e invocó a la Virgen: “Si la diócesis se salva del ataque amenazante de los rebeldes, construiremos una Basílica para agradecer la protección especial de Nuestra Señora”. La diócesis no sufrió ningún daño. En septiembre de 1870 el padre Gu hizo pública su invocación a la Virgen y la promesa de construirle un templo como agradecimiento. Pidió a los fieles una oferta para hacer posible la construcción de la basílica. 

        El 15 de abril de 1873 Mons. Languillat consagró e inauguró la gran Basílica en la cima de la montaña. Desde entonces “Nuestra Señora de Sheshán” se ha convertido en la Protectora de la diócesis de Shang Hai. Cada 1 y 24 de mayo la Basílica acoge a numerosos peregrinos provenientes de la China y de otros países de Asia.

    Encima del campanario ha sido colocada una estatua de bronce de la Virgen que pesa 2 toneladas y tiene 3,87 metros de alto.

      La imagen representa a la Santísima Virgen sosteniendo al Niño Jesús, que con los brazos abiertos, en actitud de bendición, semeja la idea de una gran cruz sobre toda China.

     Cada mes de mayo, la iglesia se convierte en destino de los peregrinos que vienen de lo largo y ancho del territorio para su peregrinación anual, rezando el Vía Crucis, el Rosario y para asistir a misa en este lugar sagrado.

          El Monasterio tiene como intención particular la de rezar para que el pueblo chino conozca a nuestro Señor Jesucristo y a su Madre la Santísima Virgen María y por todos los fieles cristianos de Asia. 
           Según esta particular intención, el día de la fundación en la Santa Misa, al consagrarse a la Santísima Virgen se rezó la siguiente oración:

          Virgen Santísima, Madre del Verbo Encarnado y Madre nuestra, venerada con el título de “Auxilio de los cristianos” en el Santuario de Sheshán, a la que se dirige con devoción toda la Iglesia en China, hoy venimos ante ti para implorar tu protección. Enséñanos a proclamar al Dios vivo desde este nuevo monasterio del Instituto de las Servidoras del

         Señor y la Virgen de Matará, perteneciente a la Familia Religiosa del Verbo Encarnado; ayúdanos a dar testimonio de Jesús, el único Salvador; intercede por nosotras que actuamos en la historia convencidas de que el designio del Padre se cumplirá. Te suplicamos por todas las intenciones del Santo padre y de la Iglesia extendida en toda la tierra

    Te pedimos desde esta nueva comunidad que intercedas por la Iglesia en China para que sea transparencia del Evangelio.
         Vela por todos los cristianos, que prosigan confiados por la vía de la unidad, consuela a los que lloran y da fuerza a los que sufren, que lleguen hasta ti las suplicas de quienes te invocan en sus tribulaciones.
         Vela por las familias, por los niños, los ancianos y los enfermos.
      Vela por los jóvenes, esperanza del mañana, para que respondan generosamente a la llamada de Jesús.
        Vela por sus gobernantes, que se empeñen en trabajar por la paz y la libertad religiosa, que se respete la dignidad y los derechos de todos.

     Vela por todo el pueblo chino que todavía no conoce a Dios, para que te busquen y, cuando te encuentren, descansen en ti. Te pedimos especialmente por todos los fieles cristianos laicos de Asia, hazlos fuertes en la fe y diligentes en la caridad; que con sus vidas sean vivo testimonio de Jesucristo, el Verbo Encarnado.             

        Señora nuestra de Sheshán, alienta el compromiso de quienes en China, en medio de las fatigas cotidianas, siguen creyendo, esperando y amando, para que nunca teman hablar de Jesús al mundo y del mundo a Jesús. 
       En la estatua que corona el Santuario tú muestras a tu Hijo al mundo con los brazos abiertos en un gesto de amor. 

 

         Ayuda a los católicos a ser siempre testigos creíbles de este amor, manteniéndose unidos a la roca de Pedro sobre la que está edificada la Iglesia. 
         Madre de China y de Asia, ruega por nosotros ahora y siempre. «Despierta, Señor, ¿por qué duermes? | Levántate, no nos rechaces más.  ¿Por qué nos escondes tu rostro | y olvidas nuestra desgracia y opresión?  Nuestra alma se hunde en el polvo, | nuestro vientre está pegado al suelo.  Levántate a socorrernos, | redímenos por tu misericordia» (Sal 44 (43):23-26). Amén.
             

      Además todos los sábados rezamos  la hermosa oración que Benedicto XVI compusiera a nuestra Señora de Sheshán, en la que pide la protección de nuestra madre sobre la Iglesia en China y sobre este pueblo tan necesitado de oraciones y en la que ruega por los cristianos y también por todos aquellos que aún no conocen a Jesucristo. De igual manera, pidiendo por la Iglesia en China, cantamos el salmo “Exurge Domine…  [Sal 44 (43):23-26]”

        Damos gracias a Dios por haber podido comenzar la presencia orante de la vida contemplativa en el continente asiático, esperando que sea el primero de tantos otros que por la gracia de Dios se multipliquen en estas tierras.
 

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Instituto Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará