Monasterio Madonna delle Grazie

        

         Desde que había llegado S.E.R. Monseñor Andrea Maria Erba a la diócesis de Velletri-Segni, valorando la importancia de la oración, era su gran deseo contar con un monasterio de religiosas de clausura que rezaran de modo especial por la santificación de los sacerdotes de la Diócesis. Había pedido a otras congregaciones como Clarisas, Carmelitas, Benedictinas, pero siempre obteniendo una respuesta negativa, por el hecho que no tenían hermanas disponibles para una nueva fundación.  
            En el año 1997 hubo un encuentro de religiosas del Lazio, en Latina, al que participaron algunas de nuestras hermanas, entre ellas estaba presente la Madre María de Fatima, quien conoció a la hermana Annunziata, religiosa de la diócesis de Velletri-Segni. La Madre le contó que en nuestro Instituto contamos también con la rama contemplativa, a lo que ella le comentó entusiasmada que el Obispo de Velletri-Segni estaba buscando una comunidad contemplativa para su diócesis y le pidió todos los datos para llevárselos al Obispo.  
            Monseñor Erba, inmediantamente escribió a la Madre María de la Providencia, entonces Superiora General del Instituto y luego a su sucesora, la Madre Maria de Anima Christi, para pedir una comunidad monástica que bajo el título de “Maria Santissima delle Grazie”- patrona de la ciudad y de la Diócesis- ofreciera sus oraciones, sus sacrificios y su vida oculta por la santificación de los sacerdotes, principalmente de la Diócesis y de todo el mundo. 

           En el año 1998, nuestro Instituto pudo dar una respuesta afirmativa, con la posibilidad de concretar la fundación para el próximo año 1999. Este monasterio era la realización de un gran sueño del Obispo para su diócesis, cultivado íntimamente y por mucho tiempo, según él mismo expresara, la cual no contaba hasta el momento con una Comunidad de religiosas de clausura.  
          Por gracia de Dios, la fundación, tuvo lugar en el Triduo de preparación a la Fiesta de la Madonna delle Grazie y en la Vigilia del Gran Jubileo del año 2000, una delicadeza de la Divina Providencia. Así el viernes 30 de Abril de 1999 tuvo inicio este nuevo monasterio para nuestro Instituto y para la Iglesia. La Santa Misa de inauguración tuvo lugar en la Catedral San Clemente, que, como sabemos, es a su vez el Santuario donde se encuentra el ícono milagroso de la Virgen. Fue presidida por Monseñor Andrea Maria y concelebrada por sacerdotes del IVE, Franciscanos, Concepcionistas y del Clero diocesano. Participaron nuestras Madres y hermanas de la casa Generalicia y del monasterio “Beata María Gabriela de la Unidad”, varias comunidades religiosas de la diócesis, como también bienhechores de Sezze y Roma y un gran número de fieles del lugar.

      En la homilía Monseñor expresó su profunda gratitud a Dios por la gracia de tener un monasterio en su Diócesis y destacó que era ésta una gracia de la “Madonna delle Grazie” a quien invocaba para que protegiese a la naciente Comunidad. 
           En algunas declaraciones al periódico “La Torre” como en el boletín diocesano que se llamaba “Il cuore de la Diocesi di Velletri Segni”, Monseñor Erba remarcó la importancia de la vida claustral en su Diócesis:

"La vocación a la vida de adoración y la contemplación, que no excluye el trabajo intelectual y manual, es sin duda una elección exigente y difícil, pero cualquier cosa menos que anacrónica: de hecho, creo que el mundo de hoy teine gran necesidad.

Estas jóvenes monjas que vinieron de lejos han asumido la tarea de proclamar abiertamente la primacía de Dios en las realidades terrenas, el valor insustituible de silencio y oración en una sociedad tomada del frenesí deslumbrado de la exterioridad, la importancia de una donación plena y sin reservas a Dios. La suya es una misión necesaria en nuestro tiempo, que a menudo da la impresión de haber perdido el sentido de lo Absoluto y la referencia a lo Trascendente.

 

 La voz de estas mujeres consagradas, aún detrás de una reja, suena como un apelo contra la corriente y una fuerte llamada a la espiritualidad en una época de materialismo. Con su vida ofrecen un testimonio comunitario de un camino hacia la santidad y la indicación de una terapia eficaz para la humanidad enferma.

 

Contemplar y adorar son de ahora en adelante la concreta, y cotidiana actividad de estas "Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará", enviadas para enriquecer nuestra vida cristiana y nuestra Iglesia, tanto en necesidad de ayuda divina. (...)

 

 El nuevo monasterio, de acuerdo con los tiempos y normas establecidos, estará abierto a aquellos fieles que deseen orar y dialogar con las Hermanas. Espero que se convierta en un faro de luz espiritual y un oasis de recogimiento para aquellos que desean encontrar al Señor.

 

 A Él la alabanza, la gloria, el amor y la acción de gracias ".

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Instituto Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará