Monasterio Ma. Vittoria de Fornari Strata

Ofrecen sus oraciones y sacrificios por el aumento, santidad y perseverancia de los seminaristas. 

 

El monasterio Beata Maria Vittoria de Fornari Strata, se encuentra en San Cipriano di Serra Riccò, Génova.

Aquí las religiosas ofrecen sus oraciones y sacrificios por la perseverancia y santidad de todos los seminaristas, especialmente los de nuestro Instituto.

Antiguamente, el monasterio pertenecía a las religiosas de la congregación de la “Santissima Annunziata”, cuya fundadora fue la Beata María Vittoria de Fornari Strata, y cuyo cuerpo incorrupto se custodia en el mismo.

En el año 2015 por pedido del entonces arzobispo de Génova, el Cardenal Angelo Bagnasco, un grupo de nuestras hermanas se hizo cargo de la fundación; y a partir del 2019 pasó a ser comunidad de formación contemplativa, con el fin de introducir a la vida contemplativa a las religiosas de nuestro instituto que tengan esta vocación. Por esta razón, la comunidad es muy numerosa, integrada por hermanas de distintos países.

Durante el año de formación, las hermanas se dedican al estudio de la espiritualidad católica, siguiendo la doctrina de los grandes maestros de la espiritualidad como: San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Santa Teresita del Niño Jesús, Santo Tomás de Aquino.

Tienen además clases de canto sacro, órgano, lenguas y otros cursos de los cuales pueden participar según las circunstancias que se presenten y sean conforme a nuestro carisma de evangelización de la cultura desde la vida contemplativa, como, por ejemplo, canto gregoriano e iconografía.

Las hermanas comienzan el día con la adoración al Santisimo y la Santa Misa. Luego dedican un tiempo a la lectio divina, la lectura espiritual y el estudio, en la soledad de la propia celda; un tiempo para el trabajo manual y en el jardín; se cantan también, todas las horas litúrgicas (oficio, laudes, terza, sexta, nona, vísperas), entre otras cosas.

Algo importante en nuestro carisma, es la vida comunitaria: se realiza el tiempo de recreación o “eutrapelia” dos veces al día. Dicen nuestras Constituciones: “Respecto a la alegría, como fruto del Espíritu Santo y efecto de la caridad, hay que tratar, por todos los medios, que “nadie sea disturbado o entristecido en la casa de Dios” (Const.95.SSVM). Para ello es totalmente imprescindible vivir la caridad fraterna: “Esto es: tengan por más dignos a los demás (Rom 12,10)” Es un tiempo en que se aprovecha para conversar, jugar, distenderse; es descanso para el alma y un medio para la práctica de la caridad fraterna de la que nos habla San Pablo “...De tal modo debería vivirse la caridad fraterna que al ver nuestra vida se dijese: “¡Mirad cómo se aman entre sí y cómo están dispuestos a morir unos por otros!”.

      

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